El Museo de la Musica
El arte de la música, que se presenta en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México (MPBA), es un ejemplo del daño que provoca la mercadotecnia museística en el rigor curatorial que debe tener toda institución
Diseñada en su versión original por el Museo de Arte de San Diego en California, Estados Unidos, la muestra es un proyecto llamativo, pretensiosamente extenso y ambivalente, que inserta excelentes obras en una simplista e inexacta interpretación curatorial.
Organizada en 2015 por ese museo para celebrar el centenario del Parque Balboa –lugar en el que se encuentra–, la muestra se adaptó en México sustituyendo la ausencia de algunas atractivas piezas, como el retrato en tapiz del compositor Phillip Glass (realizado por el pintor Chuck Close en 2005) y la instalación sonora-interactiva Pared microtonal (2011), de Tristan Perich, con importantes firmas mexicanas.
Concebida a partir del interés de explorar intersecciones entre la música y el arte en culturas orientales y occidentales desarrolladas desde la antigüedad al presente, la muestra se estructuró alrededor de tres núcleos temáticos que corresponden a Motivos –figura del músico y naturaleza simbólica de la música con personajes mitológicos–, Social –festividades, rituales, reino espiritual, representaciones cortesanas, danza, escenarios–, y Formas musicales, en donde se incluyen obras que vinculan lenguajes plásticos y musicales.
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