miércoles, 15 de febrero de 2017

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Imprecisa desde el título, la exposición El arte de la música, que se presenta en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México (MPBA), es un ejemplo del daño que provoca la mercadotecnia museística en el rigor curatorial que debe tener toda institución.
Diseñada en su versión original por el Museo de Arte de San Diego en California, Estados Unidos, la muestra es un proyecto llamativo, pretensiosamente extenso y ambivalente, que inserta excelentes obras en una simplista e inexacta interpretación curatorial.
 Sumamente débiles como categorías de análisis, estos núcleos no logran establecer diferencias contundentes entre el significado de las obras, y muchas de ellas podrían colocarse en varias secciones, principalmente en las dos primeras. Esta indefinición devela que los criterios de selección de la mayoría se basaron únicamente en la presencia de elementos visuales vinculados con imaginarios musicales.

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